A pesar de contar con excelentes productos y clientas fieles, María tenía dificultades para lograr que regresaran con regularidad. La competencia de tiendas online y grandes marcas hacía difícil mantenerse presente en la mente de las consumidoras. Probó con redes sociales y envíos ocasionales de correos masivos, pero gestionar todo mientras dirigía la tienda resultaba abrumador.
“Sabía que a mis clientas les encantaban nuestras prendas, pero conseguir que volvieran antes de la siguiente temporada era un reto. Las estaba perdiendo frente a las compras online y a tiendas más grandes con mayores presupuestos de marketing.”